Aprendiendo desde 1987

    👨🏽‍🎓📚 Siempre aprendiendo con la intención de alcanzar mis metas 🚀

    Todo empieza en algún lugar.

    Nací en la ciudad de Tortosa el 25 de febrero de 1987, con lo que el destino me ofreció el poder crecer entre las vastas y majestuosas Tierras del Ebro, muy lejos del caos y de la contaminación de la gran ciudad. Para quiénes las conozcan, me entenderán si afirmo de lo afortunado que soy por ello y es que no puedo estar más orgulloso de poder residir en un lugar con tanta historia, belleza y buena gente. En la actualidad resido en Tortosa, aunque tengo la alegría de disponer de otra residencia en Vinallop, adonde reposa plácidamente parte de mi corazón.

    Sumemos ahora, a ese territorio en el que he tenido la fortuna de haber nacido, otras tierras, éstas más lejanas y que me enamoraron, que sigo amando y que, pese a sus diferencias, son igual de perfectas: Extremadura. En ella viví muchas navidades mágicas y unos veranos perfectos que sin duda alguna hicieron, de mí, parte de la persona que soy hoy en día. Absorbí no lo propio de quién se va a recorrerla o vivirla, a saber apreciar la gastronomía —incluyo en ésta las “pringás” de mi tita Mari—, sino muchos valores familiares.

    Leo Fabre Luceño.

    Si algo, o más bien dicho alguien, me vincula a esas tierras extremeñas es una persona de la que he aprendido a soportar el peso del transcurso de la vida, a ser fuerte, y es mi madre Leo Fabre Luceño, quien se vino a Catalunya a probar suerte y en donde conoció a mi padre.

    Santiago M. Forner Roé.

    Mi padre es una persona humilde, de éstas a las que se les suelta muy a menudo esa frase de “es una buena persona”. Sin duda alguna lo admiro por ello, me ha transmitido muchos valores sociales y me ha ido soltando sermones, cariñosamente hablando, con los que me ha enseñado a vivir mejor y más libre. Tras de sí hay muchas historias vividas, de esas que nos solemos tomar como ejemplos, como objetivos, como una forma de hacer y crecer.

    Sumando conocimientos.

    Durante la etapa escolar y la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) adquirí ciertos conocimientos que complementé con repasos (“El repaso de Santi”), el teatro (Sala Colibrí) y la academia de inglés (Big Ben), además de iniciar un vínculo muy afín con el deporte, habiendo llegado a estar federado en tres actividades deportivas (Judo, Fútbol y Balonmano) e incluso habiendo jugado a Segunda Nacional gracias al CBM Vinaròs.

    El deporte supuso un cambio en mi vida, pues todos los valores que adquiría eran aplicados a través de éste y me llenaba con tal magnitud que lo tuve como objetivo algunos años. Por circunstancias, éste fue el que me ha llevado adonde hoy en día estoy.

    Creciendo.

    Terminada la ESO me vi sometido por ese pensar primitivo en el que las buenas notas definen el camino a seguir de tus estudios e incluso a la negación de tus preferencias, de aquello que te llena y que ves como tu oficio… Mis planes eran estudiar un Ciclo Formativo de deporte y, a través de éste, acceder a la Universidad, pero se vieron frustrados y me vi obligado a estudiar el Bachillerato.

    Empecé el Bachillerato sin interés alguno porque no tenía más preferencias que el deporte, aunque más bien dicho podría afirmar que, para aquél entonces, no quería abrir mi mente a nuevas posibilidades. Alargué estos estudios un tiempo y me esforcé en hacer cambiar de opinión a mis padres, un esfuerzo que no tuvo efecto alguno hacia ellos pero que me hizo crecer y afrontar la situación desde otra perspectiva.

    Con el Bachillerato y la Selectividad en el bolsillo, pero sin una vocación definida y aún pensando en el deporte, me presenté a un concurso con una idea de proyecto justo para éste, con lo que me metí de lleno en el mundo de la emprendeduría.

    Encontrándome a mí mismo.

    Conseguí ser seleccionado en varios programas para emprendedores/ras, el Yuzz, el LinktoStart (segunda fase), el Sinèrgies, el TGNTalent e incluso recibí una beca para asistir al Foro Impulsa de la Fundación Príncipe de Gerona (actualmente Fundación Princesa de Gerona), con lo que experimenté muchísimas situaciones, sumé nuevos conocimientos y empecé a abrir la mente.

    Mis proyectos rozaban en gran parte las TIC y me gustaba mucho el hecho de que éstas son muy abiertas y abarcan muchos campos. A medida que fue pasando el tiempo vi otras posibilidades que no fueran únicamente aquellos estudios que no pude cursar, con lo que estudié dos Ciclos Formativos Superiores de Desarrollo de Aplicaciones Web y Multiplataforma (DAW y DAM).

    Dícese que el tiempo pone a cada una/no en su lugar. Puede que a estas alturas, con lo vivido hasta ahora, no haya podido definir mi interés por algo en concreto aunque sin duda alguna he encontrado una vocación que me permite seguir aprendiendo y encontrándome a mí mismo.

    ¿A caso todo cuanto hacemos no es una fuente de conocimientos?